Paraguay, 19 de junio de 1960: primer campeón de la Libertadores de América.


Peñarol que iniciaba su camino copero en otro feriado nacional, el 19 de abril con la bandera de los Treinta y Tres ingresando al Estadio Centenario. Otro 19 pero de junio, se ganaba -en apenas dos meses- en el Estadio Puerto Sajonia de Paraguay el honor de ser el primer campeón de la Copa Libertadores de América. En un Uruguay presidido por Benito Nardone en el colegiado blanco que gobernaba tras 93 años de domino del Partido Colorado. Benito, arias Chicotazo tiene influencia en la campaña con el movimiento  de proclama artiguista (Liga Federal de Acción Ruralista).  Su fin, aprovechando el descontento tras del fin del modelo neobatllista, será conservador, lejos de los documentos de Artigas, hasta su muerte en 1964. Tiempo después se sabrá que operaba para la CIA[1] en tiempos tenebrosos de la Guerra Fría en Latinoamérica.
Dictador Francia de Paraguay y Artigas anciano en tierras paraguayas
El calendario de la 2da final del torneo de campeones de América se disputo un 19 de junio en Asunción de Paraguay entre el local Olimpia y Peñarol de Uruguay.   En otro feriado nacional en Uruguay por el natalicio de José Gervasio Artigas, héroe nacional y uno de los libertadores de América del dominio español en América Latina.  Entrado en los cuarentas, se convirtió en destacado líder revolucionario del Virreinato del Rio de la Plata.  Conocedor de la campaña de la Banda Oriental desde sus mozos años de contrabandista a vigilante blandengue, les otorgará a los revolucionarios, la primer gran derrota a las tropas españolas en cercanías a la colonial Montevideo.   Forjando el proyecto de una liga federal de provincias, el Protector de los Pueblos Libres termina derrotado y escapando de traidores y enemigos con sus fieles seguidores indios y afroamericanos al Paraguay en 1820.  Treinta años después, un 23 de setiembre de 1850 respiraba por última vez un anciano Artigas en tierras paraguayas sin visitar nunca el joven país llamado República Oriental del Uruguay. 
En tierras paraguayas después de 110 años, Peñarol obtiene el  trofeo[2]Libertadores de América” de la 1° Copa de Campeones de clubes de América.  Tras ganar en Montevideo por la mínima, con gol de Spencer y en tierras guaraníes se definía la primera Copa.   Así se expresaba un enviado de prensa montevideana:
Con una tarde esplendida, radiante de sol y una temperatura equivalente a un mes de enero de nuestro país, veinte mil personas se consagraron en el Estadio Puerto Sajonia de esta ciudad para asistir a la contienda de Olimpia, campeón paraguayo y Peñarol por la disputa del segundo match de la Copa Libertadores de América[3].
Analizando el partido, dice:
Dos aspectos completamente diferentes tuvieron el match entre Peñarol y Olimpia. A un primer tiempo donde los locales dominaron casi completamente a los aurinegros, siguió una segunda parte donde las cosas se dieron completamente al revés.  Casi desesperadamente los olimpistas trataron de entrada de arrollar a Peñarol. Tenía necesidad imprescindible de hacer un gol y no dejarse hacer ninguno (…) esa fue su estrategia. Lamentablemente para sus intereses también fue esa intención la que a la postre favoreció a Peñarol ya que al lograr su primer objetivo todo el team de Olimpia se situó en la defensiva, permitiendo que el rival transitara y se armara en el centro de la cancha sin oposición.
El partido termina en empate con gol de Luis Cubilla, quien será protagonista de varias finales con diferentes equipos en el césped y desde el banco.  El gol se describe con mitología:
Esa jugada merece un párrafo aparte porque en ella fue incluido todo lo que hizo del fútbol uruguayo una leyenda de triunfos. Hubo precisión, picardía y tranquilidad.  El córner levantado por Borges tomó la altura suficiente como para pasar fuera del alcance de Arias sin salir más de los tres palos, Cubilla mientras la pelota venia en el aire se fue corriendo agachado y cuando la pelota cayó la envió a las redes con el mismo aplomo que si se hubiera encontrarse solo.

El joven torneo termina, irónicamente en manos del país que se había negado a su creación, aludiendo que desprestigiaría la Copa América de selecciones[4] que se jugaba cada 2 años.                  Si bien el trofeo era un tributo a los héroes nacionales de Sudamérica, la prensa de la época omite dicho nomenclátor en varios casos. Incluso en revisiones recientes[5] se ha negado el uso de Libertadores por el de Copa de Campeones en sus primeras ediciones. Se señala esa nomenclatura en ediciones siguientes (1964 o 1965) cuando se van agregando equipos, no solo los campeones de liga.  Tal vez por su origen de imitar la Copa de Campeones de Europa (jugada desde 1956) fue motivo de su omisión. También pudo influir la mala organización de la CSF y una baja expectativa sobre el futuro del torneo pudo incidir en la polémica reciente sobre el origen –desde 1960- del trofeo en homenaje a aquellos revolucionarios[6].  En varios diarios de Uruguay se destacó más en portada y número de páginas el cruce posterior con Real Madrid por la Copa Europa/Sudamérica que la obtención de la copa en Paraguay.  Lo vemos en la crónica final del enviado especial en Asunción hace 60 años:
El score pudo ser mayor (a favor de Peñarol) pero no fue así no obstante el resultado fue el mismo. Peñarol con el empate logro el Campeonato de Campeones Sudamericanos y con ello el derecho a medirse con el Campeón de Europa en un match que sin dudas significa el choque de dos escuelas y la liquidación de un pleito que se mantiene a través del tiempo y en el cual a través de los certámenes mundiales y olímpicos los sudamericanos llevan un margen de ventaja que bien puede aumentar en esta nueva instancia.

La visita del monarca europeo impacta curiosos y prestigio su contienda en tiempos que las visitas de grandes equipos eran (y son) poco frecuente en el Nuevo Mundo, exceptos los campeonatos mundiales organizados en Sudamérica.  Sin dudas, los campeones sudamericanos de clubes tendrán siempre la mira en medirse con el similar europeo. Pero los enfrentamientos intercontinentales serán verdaderas batallas, penosas por su violencia para un trofeo mundial que potenciaba la Libertadores desde sus inicios.



[1] Además de colaborar con la CIA o la embajada, aportándole documentación e información reservada, tenían también la capacidad y a finalidad de generar hechos políticos, que ayuden y justifiquen las operaciones encubiertas de la Agencia.      
[2] No hay registros fotográficos del trofeo hasta la final Intercontinental de 1961 ganada por Peñarol; menos registros fílmicos de la Copa de 1960.
[3] L. Lapenne enviado especial en Asunción para el diario El Bien Público del 20 de junio de 1960
[4]  el 2 de agosto de 1959, aquella reunión extensa se volvió histórica. Con 8 votos a favor y uno en contra (Uruguay), además de la abstención de Venezuela, la CSF resolvió por mayoría, la creación de la Copa de Campeones (así se la llamó). Recién después de la sesión del congreso entre el 27 y 30 de agosto de 1959 presidido por Fermín Sorhueta (Uruguay) se decidió que la competencia se llamará “Libertadores de América”, en homenaje a los héroes que cimentaron la creación de las naciones sudamericanas. www.conmebol.com
[5] www.clarin.com/deportes/futbol/copa-libertadores-america-llama-mayor-trofeo-continente_0_NQdRlHA3j.htm  Nota de noviembre de 2018 que desafía la postura oficial de la Conmebol.
[6] En libro oficial de la Conmebol se trabaja el tema recién en los 50 aniversario del trofeo

Comentarios

Entradas populares de este blog

LEO HORN: UN JUEZ INTERCONTINENTAL

1961:primer escándalo copero: