Peñarol del 66 por la radio


"la radio, el fútbol, la pausa"
            De tantas pasiones que mi padre Luis tenía estas tres para mí son las más disfrutables, dejando un poco de lado a mi madre, que era lo más importante para el.
Sábados o domingos de tarde, mi padre aprontaba mediante una religiosa tranquilidad su mate Amargo, encendía su inseparable radio Spica, levantaba una silla cómoda y marchaba al porche de nuestra casa.
Mate, cigarros y radio, que más podía pedir? Solo que ganara su otra pasión Peñarol. Cigarro, mate, Peñarol obviamente se convirtieron en mis pasiones, la primera la pude dejar, el mate me costará mucho dejarlo, pero Peñarol se irá conmigo hasta el final de mis días.
Siempre agradeceré que él me hiciera carbonero de alma, pasión que se hizo carne en mi hijo, en mi hija y algún sobrino también.
Este momento era la pausa que el ponía en su rutina semanal, un momento de tranquilidad de concentración y meditación, tal vez hacia un recorrido de lo vivido en la semana, en el mes o porque no en su vida cotidiana. Parsimonioso tanto para fumar como para cebar mate, pero totalmente expresivo en cuanto en su radio se sentía el grito de Gooll a favor o en contra de su amado Peñarol. Recuerdo un cuadro hecho por el con figurita del Peñarol del 66 de un álbum de aquellos tiempos, no nombro ninguno x que todos fueron grandes futbolistas.

Mi madre me contó que cuando era niño le regalaron un equipo de Peñarol completo, pero la vida le jugó una mala pasada perdiendo a su padre muy joven y el se hizo cargo de madre y sus hermanos. El fútbol la radio, el mate y Peñarol, mi padre y yo, todo eso mezclado en un recipiente me daría una receta indispensable para la vida.
Perfecto sería el libro  "como agua para el chocolate" si en el se detallará una receta de estas. Como toda pausa tiene principio y final, el final lo lograban mis amigos cuando llegaban a casa haciendo mucho ruido, mi viejo tomaba su radio, mate y silla y sin mucha protesta se metía en Nuestra casa a terminar su día de descanso. A veces su carácter se veía amenazado por mal humor, pero eso sí, nunca dejó que un resultado del fútbol, afectara en el seno de nuestra familia. Nunca jamás se olvidó que el fútbol no era lo principal en su vida, su familia si era lo principal.

                                                                                                                            Escrito por mi tío Mario a quien le debo la simpatía por el aurinegro y sobre todo, por el fútbol. Febrero del 2005.

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